San Salvador — En el informe de labores, la Asamblea escuchó el milagro económico con la devoción de quien no necesita entender para creer. Dos horas de crecimiento, inversión y reservas. A la canasta básica le dedicó dos segundos. Los diputados aplaudieron ambas cosas igual.
“El milagro existe, yo lo vi en la tele”, dijo una diputada marcando el compás del aplauso. “La economía crece 4.8%. Que la canasta básica cada mes esté más cara ya es otra cosa, que está fuera del alcance de la agenda”. Dos horas de milagro, cero minutos de supermercado.
La oposición, dos curules de sesenta, preguntó por la canasta. La respuesta: el crecimiento viaja “desde abajo hacia arriba”, ruta que en El Salvador se toma su tiempo, como el bus de la ruta 42 en hora pico. Todos lo esperan, nadie sabe cuándo llega.
Un economista de Soyapango que pidió no ser identificado lo resumió: “Cuando el milagro no se ve, es porque te falta fe, vaya a misa más seguido. Los números, como las escrituras, se interpretan”. La teoría del aplauso, explicó, es simple: la fe no necesita pruebas, solo repetición.
La Asamblea aprobó por unanimidad que el próximo año el milagro se explique con más detalle. No se especificó si ese detalle incluirá salarios o más ejemplos de cómo imaginarlo. Fuentes del Ministerio de Economía confirmaron que la partida “se está evaluando”. Mientras tanto, se recomienda tener fe y comprar en la feria el elote loco, solo si vale menos de $3.
Esto es sátira. O quizás no. Y si lo confundes con la realidad, ese es el problema.