San Salvador — La canasta básica alimentaria cuesta, según las cifras oficiales del primer semestre de 2026, unos $255.50 en la zona urbana y $185.57 en la rural. El salario mínimo vigente es de $408.80 en comercio y servicios. Si usted hizo la resta, felicidades: alcanza. Si usted ha ido a comprar en los últimos cinco años, siéntese, que le explicamos el truco.
LA VERSIÓN OFICIAL DE LA CANASTA NO INCLUYE LO QUE USTED REALMENTE NECESITA. Incluye pan, tortillas, fríjoles, carnes, huevos y frutas para una familia promedio de cuatro integrantes. Lo que no incluye es el aceite, la sal, el jabón, el gas, el pasaje, la cebolla, el tomate, el limón, y el gesto de pagar con tarjeta cuando la fila del supermercado lo mira a uno esperar la aprobación del banco como si fuera un veredicto.
EL HUEVO ES LA NUEVA JOYA DE LA CORONA. El cartón llegó a $5 en el primer trimestre, según las cifras oficiales y según cualquier persona que haya entrado a un supermercado. Los expertos recomiendan tratarlo con el respeto que se le tiene a una inversión: comprar de a medio cartón, revisar que no venga quebrado y jamás ofrecer huevos a las visitas. El domingo de pupusas ya no es un plan familiar: es una decisión financiera que se consulta con la pareja.
LA TORTILLA, ENCARGADA DE LA ESTABILIDAD EMOCIONAL DEL HOGAR, TAMBIÉN SUBIÓ. Lidera las alzas junto con las carnes, lo que convierte la pregunta “¿qué hay de comer?” en un tema de seguridad nacional. Los entendidos recomiendan el arroz con frijoles como base de la pirámide, el huevo revuelto como proteína de lujo y el “precio ahorro” que anuncia el supermercado como lo que es: un precio, con descuento, que de todas formas no le alcanza.
LA TIENDA DE LA ESQUINA ES SU ÚLTIMO REFUGIO, PERO YA NO FÍA. Antes le fiaban el queso el martes porque la conocían de toda la vida; ahora la forma más amable de negarle el crédito es un letrero escrito a mano que dice “hoy no se fía, mañana sí”, y que nadie ha visto cumplirse en ningún mañana. Comprar por mayor en el mercado Central es la técnica avanzada: el quintal de frijoles se paga en enero, se guarda con oración y se reparte como herencia en diciembre.
EL TRUCO DEFINITIVO, SEGÚN LOS EXPERTOS, ES NO PENSAR EN LA CANASTA COMO UN GASTO SINO COMO UN ESTADO DE ÁNIMO. Se puede comer bien con poco, dicen los mismos que nunca han vivido con poco. Mientras tanto, el país sigue midiendo la pobreza con una canasta que no cabe en el carrito, y las familias siguen haciendo la otra resta: la de los $255.50 contra la quincena, la de la quincena contra la semana, y la de la semana contra el domingo, cuando la dignidad se come con curtido.
Esto es sátira. O quizás no…