Última hora Gobierno anuncia que el salario mínimo ahora alcanza gracias a un decreto que reordena las leyes de la termodinámica
Billetes de dólar y monedas junto a una lista de compras de la canasta básica salvadoreña
Foto: Ll1324 / Mercado de Comasagua (CC0) — Wikimedia Commons
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Cómo estirar el salario mínimo salvadoreño: la guía cuántica para que $365 rindan como $900

EXPERTOS RECOMIENDAN DOBLAR EL ESPACIO-TIEMPO ENTRE QUINCENAS Y ACEPTAR QUE LA CANASTA BÁSICA ES, ANTE TODO, UN CONCEPTO ASPIRACIONAL


San Salvador — Con un salario mínimo de 365 dólares mensuales y una canasta básica ampliada que ronda los 500, el salvadoreño promedio enfrenta cada mes un desafío que la física moderna todavía no logra explicar: hacer que el dinero que no alcanza, alcance. El Gobierno asegura que sí alcanza. La aritmética, consultada al respecto, prefirió no opinar.

Esta guía —pensada para durar tanto como el problema que describe— parte de una premisa fundamental: el salario mínimo no se gasta, se administra como un recurso natural en peligro de extinción. Cada dólar debe estirarse hasta que grite, y luego un poco más, en un ejercicio de elasticidad que ningún material conocido resiste sin romperse.

El primer paso es aceptar que la quincena tiene, oficialmente, quince días, pero que el dinero está diseñado para durar aproximadamente nueve. Los seis días restantes son lo que los economistas llaman «el vacío», un periodo que se cruza a base de fe, de fiado en la tienda de la esquina y de una horchata que se toma despacio para que parezca almuerzo.

Un economista de una universidad pública que pidió no ser identificado explicó que la clave está en priorizar: primero se paga la luz a DELSUR, porque sin luz no hay wifi, y sin wifi no hay forma de ver los videos donde el Gobierno explica que el salario alcanza. El agua de ANDA es opcional, aclaró, porque de todas formas rara vez llega.

Para el transporte, la guía recomienda calcular la vida en unidades de pasaje: un pantalón nuevo cuesta cuarenta viajes en bus; una emergencia médica, una reencarnación. En Soyapango, donde el mes tiene la misma duración pero se siente más largo, los expertos sugieren caminar, no por salud, sino porque los ochenta centavos del pasaje ya tenían dueño.

El Gobierno, por su parte, celebra tener el salario mínimo «más digno de la región», una dignidad que sube veinte centavos cada lustro y que se anuncia con el mismo entusiasmo con que se inauguran los puentes. Los salvadoreños agradecen el gesto y regresan a su labor diaria: convertir 365 dólares en 900 mediante la única tecnología que nunca ha fallado en el país, que es aguantar.

Esto es sátira. O quizás no. Y si lo confundes con la realidad, ese es el problema.


Esto es sátira. O quizás no. Y si lo confundes con la realidad, ese es el problema.