San Salvador — La guerra santa tiene dos púlpitos y una sola red social. El señalado jefe de la pandilla haitiana 400 Mawozo, Wilson Joseph —«Lanmò San Jou»—, difundió un video de noventa segundos en el que muestra municiones y asegura que no piensa huir: que esperará a Bukele. El presidente le contestó con un salmo.
Joseph exhibe balas como quien muestra el diezmo. El video circuló en el medio haitiano Z101 Digital y lo replicaron medios salvadoreños. Del lado oficial, la doctrina ya estaba fijada: las pandillas haitianas son satánicas y practican sacrificios humanos, dijo el presidente. La guerra, entonces, no es por el territorio. Es por el alma del territorio.
El parte litúrgico. La respuesta al desafío fue una publicación en X: “Dios nos concederá la victoria. El Creador del Universo está con nosotros”, escribió Bukele. También dijo que sus efectivos habían encomendado la operación a Dios. De la operación, en cambio, no hay fecha, ni cifra de efectivos confirmada, ni mapa. El Creador del Universo está con nosotros; la cartografía, con nadie.
La topografía no se exorciza. El coronel retirado Himmler Rebu, antiguo comandante de fuerzas especiales del Ejército haitiano, dijo a EFE lo que ningún salmo cubre: las fuerzas extranjeras desconocen el terreno y las pandillas resisten. A más de 72 horas de la emboscada no se sabía dónde estaban los cuatro. Tampoco hay que olvidar el currículum: son aerotécnicos, personal de evacuaciones médicas. Contra una emboscada no hay verso que valga.
El milagro de la credencial. El domingo, la Fuerza de Supresión de Pandillas recibió restos humanos de una organización humanitaria y dijo que no podía confirmar de quién eran. Bukele descartó que fueran los suyos desde su cuenta: había partes de un niño, un hombre más alto y un uniforme ajeno. Difundió fotos de identificaciones extranjeras. Después, la fuerza internacional aclaró que la credencial del soldado chadiano Sossal Kamis Alhads se había extraviado en el operativo y que el hombre está vivo, en su unidad. El soldado chadiano resultó estar vivo; los cuatro siguen sin parte oficial.
Los feligreses. Mientras el parte se actualiza en X, cuatro familias esperan en El Salvador una llamada que no llega. La guerra santa tiene capellán, enemigo y hasta calendario —la Asamblea extendió la misión a octubre de 2027—, pero el teléfono de las casas no suena. La fe mueve montañas; la información no mueve ni un comunicado.
La cruzada se libra en X, donde ambos bandos tienen cuenta. Lo único que no tiene es mapa. Que vuelvan los cuatro. El resto es liturgia.