San Salvador — La Comisión Política de la Asamblea inició este lunes las entrevistas a los 18 aspirantes a magistrados de la Corte de Cuentas de la República (CCR), el órgano encargado de auditar los fondos públicos. Los entrevistadores: los mismos diputados cuyo gasto la CCR revisa. El auditado elige a su auditor, y las cosas, se asegura, seguirán igual de claras.
Entre los candidatos están tres de los actuales magistrados, incluido el presidente de la CCR, que piden reelección. Es decir: pasaron tres años revisando cómo la Asamblea gasta el presupuesto, y ahora le piden empleo a los mismos que auditaron. Un experto en ética pública que pidió no ser identificado lo resumió así: “Es como pedirle al de la tienda que certifique que no le debes nada”.
La ley pide que los aspirantes cuenten con “reconocida honradez y competencia”. Nadie ha explicado quién la reconoce ni con qué medidor. “Debe ser como la calidad del agua: todo el mundo la anuncia y nadie la ve”, comentó un contador de Mejicanos que pidió anonimato.
El calendario tampoco se queda corto: cuatro jornadas para 18 candidatos, unos veinte minutos por cabeza. Para el puesto que vigila millones en fondos públicos, menos tiempo del que dura la fila de las pupusas un domingo. “Nos interesa saber la visión de cada aspirante”, dijo el presidente de la Asamblea, sin especificar si esa visión incluye encontrar cosas raras en las cuentas.
La oposición, dos curules de sesenta, preguntó si los auditores deberían ser elegidos por alguien que no sea el auditado. La respuesta fue que la pregunta “está en evaluación”, frase que en el país se usa para todo, desde la tarifa del bus hasta el estado de las calles de Soyapango.
Los actuales magistrados concluyen su período el 27 de agosto. Antes de esa fecha, los diputados decidirán si ratifican a quienes los auditan o eligen a otros que también lo hagan. Mientras tanto, la pregunta queda flotando, como la deuda: ¿quién vigila al que vigila? Al parecer, el mismo que gasta.
Esto es sátira. O quizás no. Y si lo confundes con la realidad, ese es el problema.