San Salvador — En una ceremonia que combinó la solemnidad de una asamblea partidaria con la emoción de una rifa de la feria patronal, los afiliados de Nuevas Ideas ratificaron este domingo la candidatura presidencial de Nayib Bukele para el sexenio 2027-2033. La pregunta no era "¿quién?" sino "¿a las cuántas palmadas?" y "¿alcanza para pupusa gratis?".
La ratificación se produjo en un ambiente de fervor pocas veces visto desde que Bukele descubrió que la Constitución es, según sus asesores, "más bien un manual de sugerencias con dibujitos". Los 60 candidatos a diputados y 44 a alcaldes fueron elegidos con una eficiencia que haría llorar de envidia a una aspiradora: entraron, votaron, corearon, sonrieron y salieron. Todo en menos de lo que dura un apagón en Soyapango.
"Es un proceso transparente, participativo y profundamente democrático", declaró Mario "El Confirmador" Portillo, analista político que pidió no ser identificado porque "ya sabemos cómo funciona esto". "Los afiliados llegan, votan, y el resultado es exactamente el que todos esperábamos. Es como ver la ChocoMilk: sabes que va a estar buena, pero igual la disfrutas. Y si hay algún disidente, bueno, para eso está el régimen de excepción. Todo está previsto en el manual".
Mientras tanto, en una esquina menos iluminada del Círculo Militar —donde el FMLN inscribió la precandidatura del Dr. Rafael Aguirre para las elecciones de 2027—, un grupo de opositores intentaba armar un discurso, pero una corriente de aire de la aplanadora oficial los dejó sin habla. "Nosotros también existimos", declaró un miembro de la oposición que prefirió mantener su nombre en secreto "por si acaso". "Vamos a presentar propuestas, ideas, alternativas. O al menos un TikTok viral. Algo".
Desde Casa Presidencial no hubo declaraciones. Se limitaron a publicar en X un emoji de check, una bandera de El Salvador y la palabra "SIGUAMOS". Horas después, la Asamblea Legislativa aprobó una moción para declarar el 12 de julio como el "Día de la Confirmación Democrática". La oposición votó en contra, pero como son 2 contra 58, la votación tuvo la misma utilidad que un paraguas en un tsunami: mucha intención, cero efecto práctico.
"Esto es un ejercicio democrático ejemplar", analizó un observador internacional que llegó a El Salvador a estudiar el proceso electoral y se fue tres días después sin haber encontrado lo que buscaba. "Las elecciones son libres, justas y, sobre todo, eficientes. Aquí la gente no pierde tiempo decidiendo. La democracia no es que gane tu opción favorita: es que todo el mundo sepa de antemano quién va a ganar, finja sorpresa cuando gana, y luego se tome una horchata para celebrar que, al menos, no hubo tráfico. En eso, El Salvador es campeón del mundo".