Última hora El Salvador alcanza 19 casos de sarampión importado: el virus ahora necesita pasaporte, declaración de aduana y certificado de origenMinistro de Salud asegura que el sarampión importado es de mejor calidad que el que podría producirse localmenteVacunan a trabajadores de salud contra el sarampión en lo que expertos llaman «el recordatorio más caro de la historia de que las vacunas existen»
Microscopio y pasaporte salvadoreño sobre un mapa
Foto: Cortesía Ministerio de Salud (o lo que quedó de él)
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El sarampión llega con pasaporte: El Salvador alcanza 19 casos «importados» en 2026

«EL SARAMPIÓN QUE LLEGA CON VISA DE TURISTA. AUTORIDADES SANITARIAS MANTIENEN VIGILANCIA EPIDEMIOLÓGICA MIENTRAS EL VIRUS DISFRUTA DE LA PLAYA, LAS PUPUSAS Y LA EXENCIÓN DE CONTROLES MIGRATORIOS. EN UN PAÍS CON «LA MEJOR SALUD DEL MUNDO», LOS 19 CASOS IMPORTADOS PARECEN MÁS UN CATÁLOGO DE VIAJES QUE UN BROTE EPIDÉMICO.»


San Salvador — El Ministerio de Salud confirmó el caso número 19 de sarampión importado en lo que va de 2026, una cifra que las autoridades califican como «bajo control» y que los virólogos, con un poco menos de optimismo, describen como «el doble de casos que en todo 2025, pero hey, al menos vienen de fuera». En un país cuyo gobierno ha repetido hasta el cansancio que tiene «la mejor salud del mundo» —frase acuñada durante la pandemia y repetida como mantra desde entonces— la noticia de que un virus extranjero está entrando sin pedir permiso suena a falla en la aduana sanitaria.

SARAMPIÓN IMPORTADO, COMO EL VINO O EL WHISKY. La palabra «importado» resulta particularmente divertida en este contexto. Como si el virus hubiera llenado un formulario de la Dirección General de Aduanas, declarado su origen —«Seúl, Corea del Sur, escala en Houston»— y pagado el IVA correspondiente. «Estamos hablando de un sarampión de primera calidad», bromeó un epidemiólogo que pidió no ser identificado. «No es el sarampión genérico que cualquiera puede pescar en la esquina. Este viene con certificado de origen, pasaporte vigente y hasta una foto en la playa de La Libertad». El Ministerio, por su parte, insiste en que mantiene «vigilancia epidemiológica fortalecida», que en la práctica significa que alguien llama a los contagiados para preguntarles si ya les salieron las ronchitas.

VACUNAN A TRABAJADORES DE SALUD: ¿ANTES NO LO ESTABAN? En paralelo, las autoridades anunciaron una campaña de vacunación dirigida a trabajadores de salud y niños menores de diez años. La noticia provocó un levantamiento de cejas colectivo: ¿acaso los trabajadores de salud no estaban vacunados ya? «Técnicamente sí, pero es como la revisión técnica vehicular: toca cada cierto tiempo, aunque nadie entiende por qué», explicó una enfermera que prefirió el anonimato. «A mí me pusieron la vacuna en 1995 y desde entonces no me había preocupado. Pero bueno, si el sarampión viene importado, capaz que también es más resistente, como los celulares que comprás en Estados Unidos y no cargan igual». El gobierno aprovechó para recordar que El Salvador tiene «una de las tasas de vacunación más altas de la región», lo cual es cierto, aunque también lo es que tener 19 casos importados en seis meses sugiere que algo está entrando por la ventana mientras todos miran la puerta.

LA MEJOR SALUD DEL MUNDO (PERO EL VIRUS NO LEYÓ EL COMUNICADO). El dato más incómodo para el oficialismo es que estos 19 casos llegan en un año donde el presupuesto de salud aumentó, donde se modernizaron hospitales y donde, según las conferencias de prensa, el sistema de salud salvadoreño es modelo para América Latina. «El sarampión no lee comunicados de prensa», sentenció un médico del Hospital Rosales. «A él no le importa que hayamos manejado la pandemia con mano firme o que tengamos la mejor tasa de vacunación. El sarampión solo necesita que alguien tosa en el avión equivocado». La comparación con el manejo de la COVID-19 es inevitable: si durante la pandemia El Salvador fue ejemplo mundial de control fronterizo —con cuarentenas obligatorias en hoteles y cercos sanitarios—, hoy los 19 casos sugieren que ese cerco tiene más agujeros que un colador.

LLEGARON PARA QUEDARSE (O AL MENOS PARA VACACIONAR). Entre tanto, el sarampión sigue su gira salvadoreña: ya visitó San Salvador, Santa Ana y La Libertad. Las autoridades aseguran que no hay riesgo de transmisión comunitaria, frase que los salvadoreños ya aprendieron a traducir como «esto se va a poner feo pero lo vamos a decir cuando ya sea demasiado tarde». Mientras los epidemiólogos rastrean contactos y el Ministerio vacuna a quienes ya deberían estar vacunados, el país espera el caso 20 con la misma resignación con la que espera la próxima subida del pasaje. Al fin y al cabo, si el sarampión va a ser importado, que al menos pague impuestos como cualquier producto extranjero decente.


Esto es sátira. O quizás no. Y si lo confundes con la realidad, ese es el problema.