Última hora El jefe de obras de Dongbu reveló que el tramo II del viaducto está suspendido por un rediseño solicitado por el Estado salvadoreñoEl MOPT respondió difundiendo declaraciones de la misma empresa, que asegura que los trabajos avanzan las 24 horasEl proyecto acumula tres fechas oficiales de entrega: 2026, 2027 y abril de 2028La información del proyecto está bajo reserva por siete años, hasta 2030
Trabajos de construcción en el tramo de Los Chorros, sobre la carretera Panamericana
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El viaducto de Los Chorros no se detiene: lleva tres fechas de entrega y las tres siguen avanzando

2026, 2027 Y 2028: LA OBRA QUE NO SE DETIENE YA SE ENTREGA EN TRES AÑOS DISTINTOS AL MISMO TIEMPO — SOLO HAY QUE ELEGIR CUÁL


San Salvador — El jefe de obras de la empresa coreana Dongbu, Jung Ho Seuk, confirmó esta semana que el tramo II del viaducto Francisco Morazán, en Los Chorros, está suspendido porque el cliente —es decir, el Estado salvadoreño— pidió rediseñarlo. Horas más tarde, el Ministerio de Obras Públicas difundió un video de esa misma empresa asegurando que los trabajos avanzan las 24 horas. Las dos versiones son ciertas: la obra no se ha detenido. Solo dejó de avanzar.

El viaducto, además, tiene un historial de puntualidad envidiable siempre que se mida en años distintos. En octubre de 2024 el ministro Romeo Rodríguez prometió terminarlo en 2026 y aclaró que “lo importante es que no se detiene”. En noviembre de 2025 confirmó que sería a más tardar en 2027. La Memoria de Labores del propio ministerio acaba de fijar abril de 2028. Tres fechas, tres anuncios y ni una sola vez la palabra “retraso”: en El Salvador las obras no se atrasan, se reprograman con entusiasmo.

“El viaducto no se detiene: se reubica en el calendario”, explicó un ingeniero especialista en cronogramas que pidió no ser identificado. “Nosotros le llamamos continuidad administrativa. La obra avanza todos los días; lo que cambia es el año en el que avanza. Es una forma de estar siempre en movimiento sin moverse”.

Hay que reconocerle al proyecto una virtud que ninguna otra obra pública tiene: la información sobre su diseño, sus estudios y sus costos está bajo reserva por siete años, hasta 2030. El viaducto es, con diferencia, la obra más discreta del país. Y no es que nadie hubiera advertido antes: el 7 de abril de 2019, Protección Civil declaró oficialmente el kilómetro 19 de Los Chorros como “área peligrosa de alto riesgo y de intervención de urgencia por desprendimiento de rocas”. Siete años después, la montaña sigue desprendiéndose y el expediente que lo explicaría sigue guardado.

La montaña, mientras tanto, cumple su parte del contrato con una constancia admirable. Desde junio de 2024 se han registrado al menos seis incidentes graves en el tramo: deslizamientos, cierres totales de la carretera y, en diciembre de 2024, el colapso de una estructura metálica que dejó tres trabajadores muertos. Ese dato no tiene remate.

El resto del país mantiene su propia tradición de temporada. Cada invierno se cuentan los fallecidos, se habilitan albergues y se promete que el próximo año será distinto. En junio de 2024 fueron 19 muertos y el mes más lluvioso en 54 años. La temporada siguiente abrió con una mujer de 32 años sepultada en su casa en Ciudad Delgado. Ninguna de esas cifras se detuvo tampoco.

Así que el viaducto llega a octubre de 2026 con dos certezas: la primera es que no se ha detenido. La segunda es que no se puede saber cuándo termina, porque los papeles que lo explicarían están cerrados hasta 2030. Es, probablemente, la obra más puntual del país: siempre llega a la fecha que le conviene.

Esto es sátira. O quizás no. Y si lo confundes con la realidad, ese es el problema.

Diario El Mundo / MOPT


Esto es sátira. O quizás no. Y si lo confundes con la realidad, ese es el problema.