Última hora El informe clasifica a El Salvador como dictadura junto a Venezuela y Nicaragua: la dictadura más joven de la regiónAl 62% de los salvadoreños no le importaría un gobierno no democrático si resuelve los problemas; el Presidente no republicó ese cuadroLa Presidencia saca 78% de confianza y supera a la Iglesia, con 76%, algo que no pasa en ningún otro país de la región
El presidente Nayib Bukele hablando ante dos micrófonos, con la banda presidencial y la bandera de El Salvador al fondo
Foto: Casa Presidencial El Salvador — CC0 1.0 / Wikimedia Commons
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Bukele publicó 20 indicadores del Latinobarómetro para burlarse de la palabra dictadura: el indicador 21 dice que al 62% le daría igual

EN LOS 19 INDICADORES DONDE SOMOS PRIMEROS PUBLICÓ LOS 19. EN EL QUE REGISTRA QUE AL 62% LE DA IGUAL EL RÉGIMEN, NINGUNO. ESE ESTÁ EN LA PÁGINA 31 DEL MISMO INFORME QUE CITÓ COMO PRUEBA


San Salvador — El viernes, el Presidente publicó en X una lista de veinte indicadores del informe Latinobarómetro 2026 y su resultado: primer lugar de América Latina en diecinueve de ellos. El indicador 21 no lo publicó, y no es porque no exista. Está en la página 31 del informe, en la sección de actitudes autoritarias, y dice que al 62% de los salvadoreños no le importaría que un gobierno no democrático llegara al poder si le resuelve los problemas. En ese cuadro el país sale tercero del continente, detrás de Paraguay (71%) y Honduras (69%), y un tercer lugar no se puede publicar como si fuera el primero. Así que se quedó en el PDF.

El resto del informe está en el mismo PDF y a pocas páginas de distancia. En la página 9 el documento reparte los dieciocho países en cinco casillas, y en la última, la que se titula “Dictaduras: 3”, aparecen Venezuela, Nicaragua y El Salvador. En la página 8 lo escribe sin adornos: “El Salvador ha dejado de ser una democracia”. En la 29 le pone fecha de nacimiento: “es la dictadura más joven de la región”. El informe tiene 65 páginas y el Presidente tiene razón en algo que dijo: los datos no tienen bando. Lo que sí tiene bando es la parte de la lista que se elige publicar.

Las cifras que publicó son reales y están medidas: 19.207 entrevistas cara a cara en 17 países, entre el 7 de mayo y el 17 de junio, con un margen de error de 3%. El 75% cree que se está ganando la batalla contra el crimen organizado, contra un 18% de promedio regional. El 9% reporta presencia de pandillas donde vive, cuando en 2020 era el 41%. El 95% no ha sido asaltado en los últimos doce meses. La eficiencia del Estado saca 6.8 sobre 10 y el promedio del continente es 4.7. El 79% dice que el país va en la dirección correcta y el 92% dice que él y su familia van en la dirección correcta. Ninguna de esas cifras está en discusión en Santiago de Chile, donde el informe se escribió: Latinobarómetro las publica, las subraya y las usa para explicar el resto.

Lo que hace con ellas tampoco es discutirlas. El propio informe escribe que “ese gobierno goza de más confianza en esas instituciones que el apoyo que le dan a la democracia”, y anota que El Salvador es el país del continente con el apoyo a la democracia más bajo desde que hay medición, en 1995: 28% en 2018, 46% en 2020, 48% hoy. Uno de cada cuatro salvadoreños se declara indiferente ante el tipo de régimen y el 16% prefiere uno autoritario en determinadas circunstancias. Fuera del país, el 38% de los latinoamericanos califica a El Salvador como dictadura o régimen autoritario y el 43% como democracia. El informe tiene un nombre para esa confusión y no se lo pone al Presidente: la llama la ambigüedad de la agenda informativa, y le pide a los medios ser inequívocos. El dato bueno no es el problema. El problema, según el informe, es que nadie lo explica.

Latinobarómetro no defendió el informe con datos nuevos. Desde su cuenta de X le respondió al Presidente que publican lo que responde la gente, que no maten al mensajero, y agregó lo que el informe repite en cada sección: que el desempeño del país está muy bien evaluado, que eso no está en duda, y que la crítica no es al desempeño sino a la democracia que ya no funciona. Dos instituciones discutiendo sobre el mismo PDF y ninguna de las dos discute una sola cifra. Discuten quién puede leerlo completo.

“Es como la canasta navideña del supermercado”, explicó el consultor en lectura selectiva de documentos Ruperto «El Curador» Menjívar. “Uno publica los veinte productos acomodados en la mesa y deja en el anaquel el que venció. Nadie miente, pero el consumidor se lleva otra idea de la despensa”. Menjívar cobra por consulta y aclara que la consulta sobre el indicador que no se publica se factura aparte.

El último indicador del hilo es el que le da la vuelta al argumento completo. En la medición general de confianza institucional, la Presidencia de la República es la institución que más confianza genera entre los salvadoreños, con 78%, por encima de la Iglesia (76%), las Fuerzas Armadas (75%), la Policía (71%) y el Gobierno (70%). El informe apunta que es el único país de la región donde eso pasa: en los demás, la Iglesia va primera y el presidente muy atrás. En el mismo cuadro, la Asamblea Legislativa saca 47% y los partidos políticos, 25%. La Presidencia es, entonces, la institución más confiable de un país donde la mitad de la gente no confía en el Parlamento.

El Presidente cerró el mensaje con seis palabras, “Luego dicen que es una dictadura”, y un emoji de risa. El informe no lo cuenta como chiste: en febrero de 2024, cuando Latinobarómetro publicó su resumen electoral antes de la reelección, el Presidente ya había dejado escrito el método: “Si quitamos las OPINIONES y dejamos los DATOS DUROS, es un resumen interesante”. Dos años después la operación es idéntica, con la misma lista y el mismo orden. Los datos son los que me dan la razón; lo que no me la da es una opinión. El problema es que la casilla que dice “Dictaduras: 3” no es una opinión: es una tabla, está en la página 9, y la firmó el mismo informe que él citó.

Esto es sátira. O quizás no. Y si lo confundes con la realidad, ese es el problema.

El Mundo (El Salvador)


Esto es sátira. O quizás no. Y si lo confundes con la realidad, ese es el problema.