San Salvador — El Fondo Monetario Internacional le puso nota al programa estrella del Gobierno: exitoso. Y tan exitoso que ya mandó la factura. En su informe, el FMI recomendó que los usuarios de DoctorSV empiecen a pagar por cada consulta, después de calcular que la app de telemedicina —esa que atiende gratis por video— cuesta $10 millones al mes, unos $120 millones al año.
“Es la primera vez que veo un servicio público funcionar tan bien que la recompensa es empezar a cobrarlo”, explicó el analista fiscal Rigoberto “El Recibo” Alas. “Es como cuando en tu casa el wifi por fin dejó de fallar y tu papá aprovechó para subirte la renta. La lógica acá es la misma: si funciona, es que todavía no le sacamos suficiente”.
Los números que antes eran motivo de orgullo ahora son la condena: 200,000 personas en el piloto, 260,000 consultas y 86% de usuarios que calificaron el servicio con nota de 5 sobre 5. En cualquier otro país, esas cifras se celebran con discurso y pastel. Acá se celebran con un estudio de costos. Porque parece que la única forma de que algo en este país no pase por la caja registradora es que no funcione.
Y para que quede claro de dónde salió lo “gratis”: en julio la Asamblea aprobó transferirle $108.1 millones al programa, de los cuales $62 millones salieron del bolsillo de todos y $46.1 millones de un préstamo del CAF. Es decir, la consulta ya la estabas pagando; la novedad es que el FMI propone que, además, la pagues al usarla. Doble función, como en los cines donde cobran la entrada y las palomitas.
El informe aclara que el pago sería “progresivo”: los más pobres seguirían atendidos gratis y el resto pondría su parte. O sea, el bus sigue siendo gratis para el que no tiene, y los demás pagan peaje por ir en la unidad que sí pasa. Mientras tanto, la fila del hospital público sigue siendo generosa, gratuita y de 24 horas, y justo por eso nadie suelta la app que en 30 segundos ya le mandó la receta.
Lo curioso es que DoctorSV funciona, la gente la quiere, y ese parece ser exactamente el problema: lo que la población usa y valora no puede quedarse sin precio mucho tiempo. Si sigue así de bien, capaz que pronto cobran por la receta, por la orden de laboratorio y hasta por recordar el nombre del doctor. La salud gratuita, se ve, es un vicio que el FMI no piensa seguir financiando solo.
Esto es sátira. O quizás no. Y si lo confundes con la realidad, ese es el problema.