Última hora El traslado de los restos ocurrió la noche del miércoles, sin comisión de historiadores ni sesión previa en la AsambleaEl mausoleo apareció terminado antes de que existiera un comunicado que explicara la obraMorazán fue fusilado en 1842 por intentar unir Centroamérica sin consultar a las oligarquías locales
Monumento al general Francisco Morazán en la Plaza Morazán del Centro Histórico de San Salvador
Foto: Josekiss / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
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Trasladan los restos de Morazán a un mausoleo nuevo en una ceremonia nocturna; a él tampoco le preguntaron

EL GOBIERNO TRASLADÓ SUS RESTOS EN UNA CEREMONIA NOCTURNA SIN CONSULTA PÚBLICA NI HISTORIADORES: EL UNIONISTA QUE MURIÓ POR DECIDIR SIN PERMISO AHORA ES MUDADO SIN ÉL


San Salvador — El miércoles por la noche, sin más aviso previo que un comunicado que llegó cuando la ceremonia ya casi terminaba, el gobierno trasladó los restos del general Francisco Morazán del Cementerio de los Ilustres a un mausoleo nuevo construido en el Centro Histórico de San Salvador. El acto lo encabezó el presidente Nayib Bukele. Nadie le preguntó al general si estaba de acuerdo, aunque, para ser justos, tampoco es la primera vez que le pasa.

Morazán murió fusilado en 1842 por intentar reunificar Centroamérica sin el permiso de las oligarquías locales, que preferían cinco países pequeños y manejables antes que uno grande y complicado. Ciento ochenta y cuatro años después volvieron a decidir por él: esta vez no fue un pelotón, sino una cuadrilla, un camión y una ceremonia nocturna donde el único invitado con derecho a opinar fue el propio gobierno.

“El general es unionista hasta en la tumba: lo mueven de un cementerio a un mausoleo sin que él tenga voto ni veto, que es exactamente lo que le pasó cuando intentó mover cinco países sin que ellos tuvieran voto ni veto”, explicó el historiador Rodolfo «El Desenterrado» Cea, especialista en próceres que ya no pueden reclamar nada. “La diferencia es que a él lo fusilaron por hacerlo sin consultar. A nosotros solo nos toca enterarnos por X.”

Ninguna comisión de historiadores, ninguna sesión previa en la Asamblea, ni una sola nota en la agenda pública del Ministerio de Cultura confirmó la obra antes de que el mausoleo apareciera terminado, con mármol nuevo y luces, listo para recibir al general esa misma noche. Un funcionario de Cultura que pidió no ser identificado dijo que “el proyecto estaba documentado internamente”, aunque no supo precisar desde cuándo, ni para quién, ni dónde queda archivado ese documento.

Así se decide casi todo en el país: primero se construye, después se ejecuta, y si alguien pregunta, la respuesta ya está inaugurada. Es el mismo mecanismo, dicen sus críticos, con el que Morazán intentó unir Centroamérica: la diferencia es que a él lo mataron por adelantarse a la consulta, y al Morazán de 2026 solo lo trasladan de noche, sin que nadie note la distancia entre honrar a un prócer y repetir su error favorito.

El general ya sabía lo que es que decidan por uno “para su bien”. Ahora lo repite desde una vitrina nueva en el Centro Histórico, con mármol fresco y una placa que promete gloria eterna, sin que, otra vez, nadie le preguntara si estaba de acuerdo con la mudanza.

Esto es sátira. O quizás no. Y si lo confundes con la realidad, ese es el problema.

ContraPunto / El Diario de Hoy


Esto es sátira. O quizás no. Y si lo confundes con la realidad, ese es el problema.