Última hora FMI confirma desembolso de $140 millones: el acta de defunción venía incluidaCajeros Chivo amanecen con crespón negro: nadie confirma quién lo pusoLa viuda (reserva de 7,763 BTC) no asistió al velorio: dice que sigue viva
Velorio de la billetera Chivo, El Salvador
Foto: elsalvador.com
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Velan a la Chivo en capilla ardiente: llegó poca gente porque la mayoría desinstaló la aplicación hace años

CINCO AÑOS, $150 MILLONES Y UN BONO DE $30 DESPUÉS, LA BILLETERA INSIGNIA PASA A UN OPERADOR PRIVADO QUE NADIE PRESENTA Y QUE NADIE EXTRAÑA


San Salvador — El velorio de la Chivo se celebra esta semana en capilla ardiente, con la asistencia que corresponde a su vida pública: poca gente, un primo lejano del Ministerio de Hacienda y un cajero desconectado haciendo las veces de féretro. El Fondo Monetario Internacional firmó el acta de defunción este jueves, dentro de la segunda y tercera revisión del acuerdo de $1,400 millones: la propiedad mayoritaria y el control operativo de la billetera pasan a un operador privado, y el Estado se queda con una participación minoritaria y la custodia. Causa oficial de la muerte: desuso crónico. No habrá autopsia.

La finada nació en septiembre de 2021 entre fanfarrias, con un fideicomiso de $150 millones bajo el brazo y un bono de $30 para cada salvadoreño que la descargara en su teléfono. Llegó a 2.1 millones de descargas antes de que terminara el mes, tuvo cajeros propios en todo el país y costó $4.7 millones solo en desarrollo. Después vinieron los achaques: una fuga de casi un millón de dólares en abril de 2022 por errores de la aplicación y una defraudación estimada entre $12 y $24 millones, por la que Cristosal pidió investigación a la Fiscalía. La Fiscalía, ocupada en asuntos más urgentes, nunca contestó el teléfono. La Chivo murió como vivió: con saldo pendiente de aclarar.

El heredero misterioso. Lo más comentado del velorio no es la muerta sino el heredero: un operador privado al que nadie presenta, nadie nombra y nadie felicita. En un país donde cada privatización se anuncia con conferencia y lista de logros, esta es la primera herencia que se entrega en voz baja, como quien pasa un sobre por debajo de la mesa. Si el negocio fuera bueno, el comprador ya estaría tomándose fotos; si fuera malo, el vendedor ya estaría culpando a otro. Que ninguno de los dos dé la cara deja una sola pregunta flotando sobre el café del velorio: ¿y si el heredero existe pero prefiere que no lo feliciten?

El pleito del testamento. El diario El País leyó el acta y entendió que la herencia incluía las reservas completas: más de 7,763 bitcoin, unos $632 millones según el rastreador oficial. El presidente respondió en X que el medio tergiversó todo: lo único transferido fueron las acciones de la Chivo, ofrecidas hace año y medio, y la reserva estratégica sigue intacta. Dicho en criollo de velorio: el muerto era pobre pero la viuda es millonaria. La viuda, por cierto, goza de cabal salud: el gobierno anunció en noviembre la supuesta compra de 1,000 bitcoin por $100 millones, y el FMI aclara desde mayo de 2025 que todo aumento viene de donaciones privadas documentadas, no de fondos públicos. Donantes sin nombre, viuda sin dolientes, herencia sin heredero visible.

“La Chivo fue el grupo de WhatsApp del colegio: entrás por compromiso, silenciás a los dos días y solo volvés cuando hay pisto de por medio”, explicó la licenciada Vilma “La Desinstaladora” Rivas, experta en borrar aplicaciones oficiales. “Cobrar los $30 y borrar la app fue el trámite digital más eficiente en la historia del país. Ni el DUI sale tan rápido”. Los números le dan la razón con la frialdad de una lápida: según la encuesta de la UCA de enero, en 2024 el 91.8% de los salvadoreños no había usado el bitcoin y el 76.2% aseguró que nunca lo había tocado en su vida.

El novenario continuará con el desembolso de $140 millones pendiente de aprobación del Directorio del Fondo, la promesa de no acumular más bitcoin con pisto público y una aplicación que cambia de dueño sin que nadie la despida. Cinco años después del “Bitcoin Day”, la inclusión financiera prometida cabe en una esquela: nació con $150 millones, vivió de un bono de $30 y murió sin dolientes, dejando una viuda millonaria que dice no haber heredado nada. Descanse en paz. Esto es sátira. O quizás no. Y si lo confundes con la realidad, ese es el problema.


Esto es sátira. O quizás no. Y si lo confundes con la realidad, ese es el problema.