San Salvador — La Fiscalía persigue con prontitud cada comentario que le incomode al régimen de excepción, renovado por enésima vez en su edición número 54. Pero no encuentra el que decide qué hace un preso para dejar de respirar dentro de un penal. La búsqueda, de momento, va sin resultados.
Ivania Cruz, defensora en el exilio, pide que se investigue la muerte de cientos de personas en prisión. La FGR, consultada, abrió un expediente mental para no olvidar que el tema existe una vez por año, el Día de los Derechos Humanos.
Un fiscal que pidió no ser identificado lo explicó: “El 100 por ciento de los que investigamos estaba en el lugar de los hechos. Si no, no los habríamos investigado”. El método es infalible: “Se acusa primero; si el acusado se defiende, se le investiga por defenderse”.
La Fiscalía resuelve crímenes de pandillas con la velocidad de un incendio en un aserradero. Muertes en penales, cero. “Es como si la PNC detuviera a todos los sospechosos de robar el banco y nadie reparara en que el banco es el que cuenta el dinero”, dijo un analista que pidió no ser identificado.
El Ministerio de Justicia anunció un censo de la población penal, listo “cuando los muertos dejen de moverse por sí solos”. Mientras, la excepción se renueva con la naturalidad de quien paga el agua en CAESS: cada mes, con 57 votos, sin que nadie pregunte por los que faltan. #FiscalíaCitaPrevia
Esto es sátira. O quizás no. Y si lo confundes con la realidad, ese es el problema.