Última hora Un abogado que no pierde un caso llega por dos presos políticos: 52 casos ante la ONU, 51 liberados, 1 pendienteAl expediente que llevaba años en reserva le abrieron una ventana con vista a GinebraEl régimen guarda el caso "en reserva": el problema es que la reserva no asusta en Ginebra
El abogado internacional Jared Genser, conocido como "El Extractor", en un retrato de estudio
Foto: Jared Genser / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)
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El "Extractor" contra el régimen perfecto: el abogado con récord de 52-0 ante la ONU llega por dos presos políticos

EL RÉGIMEN QUE GUARDA TODO EN RESERVA SE TOPÓ CON ALGUIEN QUE NO ACEPTA RESERVAS: UN GRINGO CON RÉCORD PERFECTO DE SACAR PRESOS POLÍTICOS


Ginebra — El gobierno de Nayib Bukele tiene una forma muy particular de resolver lo que le estorba: lo pone en reserva. Las compras van en reserva. Los préstamos van en reserva. Los juicios van en reserva. Que nadie se entere de qué va, es el punto. Bajo esa misma etiqueta descansan, desde hace más de un año, los expedientes de Ruth López y Enrique Anaya: en reserva, sin juicio y sin que el país sepa exactamente de qué se les acusa. Esta semana, esa maquinaria tan eficiente recibió un cuerpo extraño que no entiende de reservas: Jared Genser, el abogado a quien The New York Times bautizó como “El Extractor” por su trabajo sacando presos políticos de más de 25 países. Su hoja de vida es el tipo de documento que a un régimen le cuesta dormir: 52 casos presentados ante la ONU, 51 personas liberadas y uno pendiente. No ha perdido ninguno. A esta altura, ganar no es una ambición, es una rutina.

La reserva, hay que decirlo, le ha funcionado de maravilla. Ruth, ex jefa de la Unidad Anticorrupción de Cristosal y una de las 100 mujeres más influyentes según la BBC, lleva más de un año en prisión sin fecha de juicio; Enrique, abogado constitucionalista, fue detenido apenas veinte días después que ella, también bajo un expediente que nadie ha visto completo. Las organizaciones hablan de un proceso secreto lleno de irregularidades. El gobierno responde con la palabra mágica de siempre: reserva. Es la misma respuesta que da cuando le preguntan por el destino de una compra, por el número de un préstamo o por el estado de un caso: reservado, reservado, reservado. Como quien cierra la puerta y espera que el que preguntó se canse y se vaya. Hasta ahora, la gente se cansaba y se iba.

LA RESERVA ES ESE CAJÓN CON CANDADO DONDE EL RÉGIMEN GUARDA TODO LO QUE NO RESISTE LA MIRADA: EXPEDIENTES, NÚMEROS, DECISIONES Y, CUANDO HACE FALTA, PERSONAS. Funciona tan bien que nadie sabe cuántas cosas hay adentro, ni desde cuándo, ni por qué. Una funcionaria que prefirió no dar su nombre explicó la mecánica con la naturalidad de quien la ha aplicado toda su vida: “La reserva es buena porque el papel guardado no habla, y un papel que no habla no se equivoca. Además, si nadie sabe, nadie reclama”. Añadió, con una sinceridad que asusta, que la reserva no es que esconda la verdad: es que le da tiempo a la maquinaria para arreglar los detalles. El único problema de la reserva, admitió, es que a veces guarda tanto tiempo que nadie recuerda por qué la pusieron ahí.

PERO A GENSER NO LE ASUSTAN LOS CAJONES CON CANDADO. Su método es desconcertantemente simple: en lugar de llamar a la puerta del expediente salvadoreño, presentó el caso directamente ante el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Detención Arbitraria, donde un puñado de expertos independientes revisa si una detención es legal o no. En Ginebra no hay casillero de reservas ni sello de confidencialidad que aguante: se presentan los papeles y alguien los lee. Es el mismo camino que ya le funcionó en la región con presos políticos de Nicaragua y Venezuela, los mismos que terminaron saliendo de la cárcel. Cinco premios Nobel de la Paz figuran entre los casos que representó de gratis. La Human Rights Foundation y Perseus Strategies, la firma de la que es director, firmaron la petición el 18 de agosto: cinco expertos deben examinar el caso, declarar la detención arbitraria y pedir la liberación.

La ironía es que en El Salvador la palabra “reservado” se quedó corta de herramientas. En la lógica oficial, reservado significa que el tema no existe para el público; en Ginebra, reservado no significa nada. Un analista judicial que pidió no ser identificado lo explicó con una comparación sencilla: es como cuando guardas la carta en el cajón esperando que el problema se olvide, y de pronto llega alguien que no solo sabe que la carta existe, sino que la leyó en voz alta frente a testigos. El régimen, por ahora, guarda silencio y espera, como espera el que confía en que el cajón siga cerrado un poco más.

Los salvadoreños que siguen el caso de Ruth reciben la noticia con la cautela de quien ha visto promesas internacionales naufragar antes, pero también con la curiosidad de quien ve, por primera vez en más de un año, a alguien que no pide permiso para mirar el expediente. En el país de la reserva, que un gringo con récord perfecto de sacar presos políticos se instale frente al candado es, cuando menos, una novela que los funcionarios preferirían no leer. El cajón sigue cerrado por ahora, pero la llave ya viaja con destino a Ginebra. #ElExtractor #RuthLópez #PresosPolíticos

Esto es sátira. O quizás no. Y si lo confundes con la realidad, ese es el problema.


Esto es sátira. O quizás no. Y si lo confundes con la realidad, ese es el problema.