Washington — El Departamento de Estado de Estados Unidos certificó de forma oficial que El Salvador, junto con Honduras y Guatemala, cumple con las diez condiciones anticorrupción de la Ley de Asignaciones para Seguridad Nacional de 2026, una evaluación que garantiza que la asistencia financiera siga llegando al Triángulo Norte. La certificación, firmada el 1 de julio por el subsecretario de Estado Christopher Landau, asegura que los gobiernos de la región “están combatiendo la corrupción y la impunidad, incluyendo la investigación y el enjuiciamiento de funcionarios gubernamentales con acusaciones creíbles”. Lo que no dice la nota oficial es que la misma ley, cinco años antes, sancionó a medio gabinete del mismo gobierno por exactamente lo contrario.
Los lectores de la letra pequeña habrán notado que el certificado de buena conducta llega con un detalle curioso: la Lista Engel de 2021, elaborada bajo la misma Ley de Asignaciones, incluyó a la entonces jefa de gabinete Carolina Recinos por liderar un “esquema de corrupción multimillonario”, al director de Centros Penales Osiris Luna y al encargado del Tejido Social Carlos Marroquín por sus negociaciones con la MS-13 y el Barrio 18, y al secretario jurídico Ernesto Sanabria, entre otros. En 2022, la lista de visas revocadas sumó al jefe de bancada oficialista Christian Guevara por “socavar la democracia”. Cinco años después, la misma oficina certifica que esos mismos ministerios hoy combaten la corrupción con encomiable dedicación, como si la lista Engel hubiera sido un malentendido de temporada, de esos que se corrigen solos con la llegada del nuevo año fiscal.
EL DEPARTAMENTO DE ESTADO, CONSULTADO SOBRE LA APARENTE CONTRADICCIÓN, NO TUVO MÁS REMEDIO QUE RECONOCER QUE EL EXPEDIENTE DE LAS SANCIONES DE 2021 SE EXTRAVIÓ EN LA MUDANZA DE OFICINAS. Un funcionario del área de archivos que pidió no ser identificado explicó que no es la primera vez: “Las certificaciones de buena conducta van en un cajón y los expedientes de sanciones en otro, y a veces el cajón de las sanciones se queda en la oficina vieja. Es un problema logístico, no moral”. El funcionario añadió que los formularios de las diez condiciones incluyen una casilla que dice “¿Se han sancionado funcionarios de este gobierno por corrupción en los últimos cinco años?” y que la casilla estaba en blanco porque “la persona que la iba a revisar estaba de vacaciones desde 2021”.
La certificación tampoco se detuvo a consultar otros informes que descansan en archivos de la misma ciudad. Un grupo de expertos presentó ante la ONU, en marzo de este año, un reporte que documenta posibles crímenes de lesa humanidad bajo el régimen de excepción, con 403 muertes bajo custodia del Estado y 540 casos de desaparición forzada. El informe, que descansa en Ginebra, no figura en el expediente de la certificación, quizá porque Ginebra está más lejos que el cajón de la oficina vieja. En el Departamento de Estado prefieren pensar que las diez condiciones se cumplen porque el formulario dice que se cumplen, y el formulario nunca miente, aunque a veces el archivero se equivoque de cajón.
Los salvadoreños, mientras tanto, reciben la noticia con la serenidad de quien ya está acostumbrado a que le cambien las notas de la escuela sin avisar. En Soyapango, un padre de familia que pidió no ser identificado comentó que su hijo llegó a casa con una calificación de diez en conducta, aunque la semana pasada lo habían suspendido por pelear. “Uno aprende que las notas son cosa de la dirección”, dijo, “y que la dirección a veces se equivoca de niño”. La comparación, admitió, no es exacta, porque en el colegio al menos el expediente del niño todavía existe en algún lado.
El gobierno salvadoreño celebró la certificación con el entusiasmo de quien recibe un reconocimiento inesperado, y ya la exhibe como un logro de la gestión. Un analista político que pidió no ser identificado resumió la situación con la precisión de un archivero veterano: “Si te sancionan por corrupción y luego te certifican por combatirla, no es que hayas cambiado; es que el que llena los papeles no tiene idea de dónde dejó los otros papeles”. La próxima entrega de la serie, anunciaron fuentes del Departamento de Estado, será la certificación de que el expediente de la Lista Engel nunca existió, para no tener que seguir buscándolo. #ListaEngel #Certificados
Esto es sátira. O quizás no. Y si lo confundes con la realidad, ese es el problema.