San Salvador — El vicepresidente Félix Ulloa recibió esta semana a una delegación de ministros costarricenses que vinieron a conocer el modelo de seguridad salvadoreño. Costa Rica, país sin ejército desde 1948, quiere saber cómo se hace para tener 74,000 presos sin juicio, un CECOT que parece ciudad futurista y un régimen de excepción que lleva más de tres años sin que nadie se acuerde por qué era “temporal”.
Plan Cero Ocio: el hit de la gira. Ulloa explicó con orgullo que los presos fabrican mobiliario escolar para el proyecto “Dos Escuelas por Día”. Los ministros ticos tomaron notas frenéticamente. “Es brillante”, declaró una fuente anónima de la delegación. “Tú encarcelas a la gente, y encima te hacen las mesas de los colegios. Es como un Ikea, pero con rejas.”
El detalle chino. Lo que la delegación quizá no alcanzó a preguntar es por qué, si los presos ya hacen muebles, el gobierno sigue importando paquetes escolares y mobiliario desde China con contratos que, según una investigación independiente, “se adjudican con la misma transparencia con la que se declara un estado de excepción: rápido, sin preguntas y sin que nadie sepa muy bien los detalles”. El modelo de “eficiencia” salvadoreño, al parecer, incluye tener dos sistemas paralelos: uno donde los presos trabajan para pagar su estadía, y otro donde los contratos van a parar a proveedores que nadie ha visto.
Cooperación bilateral. La visita representa el primer acercamiento de alto nivel entre la nueva administración costarricense y el gobierno de Bukele. Los ministros se llevaron folletos del Plan Control Territorial, una muestra de mobiliario penitenciario y una tarjeta de presentación de la Comisión de Activos Digitales, por si acaso. “Nos vamos con muchas ideas”, declaró el ministro Gerald Campos. “Sobre todo la de las mesas. Esa nos encantó.”
Costa Rica anunciaba que estudiará la viabilidad constitucional de implementar el Plan Cero Ocio, mientras El Salvador se preguntaba si los muebles que llegarán este año a las escuelas serán hechos por presos o vendrán en un contenedor de Shanghái. O ambas.