San Salvador — El Parlamento Europeo oficializó este jueves las seis candidaturas al Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia 2026 y en la lista apareció un nombre que en Bruselas nadie esperaba: el del presidente salvadoreño, postulado por Europa de las Naciones Soberanas, el grupo de ultraderecha más pequeño de la Eurocámara. El galardón lleva el nombre de un disidente soviético que pasó años señalado por un Estado que no toleraba lo que decía, un detalle que le da al asunto un aire de déjà vu que en la ceremonia nadie pareció notar.
La justificación la puso sobre la mesa el eurodiputado alemán René Aust: “sus logros son impresionantes y lo hacen acreedor a un Sájarov por defender derechos fundamentales como el poder moverse libremente por una calle”. Consultado sobre las 55 prórrogas del régimen de excepción y sobre el casi 1.9% de la población que hoy está en prisión, respondió que su grupo no puede valorar desde fuera cómo cada Estado configura su política: “nosotros vemos los resultados”. La soberanía, al parecer, es un principio tan sagrado que solo se suspende para postular a alguien a un premio europeo.
El Sájarov premia la libertad de expresión, el Estado de derecho y los derechos de las minorías. La candidatura que lo persigue acumula, en cambio, 55 prórrogas de una medida que ya lleva cuatro años y medio, más de 92,000 detenidos y un país donde defender esos mismos derechos se hace, con frecuencia, desde el exilio o desde una celda. Su conciencia fue citada a declarar por la comisión de Derechos Humanos. No llegó: pidió no ser identificada.
Del otro lado está la letra chica que el grupo promotor prefiere no leer en voz alta. Un estudio de la Fundación Carolina resume el método: “encarcelamiento masivo, militarización de la seguridad y suspensión prolongada de garantías”, con resultados visibles pero sin tocar las causas. Noah Bullock, director de Cristosal —organización que opera desde el exilio y cuya abogada Ruth López sigue en prisión provisional desde mayo de 2025—, lo dijo sin adornos: “El presidente es una persona que ha afirmado que los derechos humanos son recetas fallidas de la comunidad internacional. Quizás su nominación es una oportunidad para corregir”.
La lista completa ayuda a medir la compañía: el Tribunal Penal Internacional, un médico palestino detenido en Gaza, un opositor tanzano, dos hermanas iraníes que reclaman justicia por su padre y un movimiento israelí-palestino que trabaja por la paz. Y el presidente salvadoreño. En la misma papeleta donde están los que fueron presos por lo que dijeron, el candidato del grupo que lo postula es el único que llega con más de 92,000 presos propios. La comparación no la armó este medio: la armó la Eurocámara al aceptar las seis candidaturas en la misma sesión.
El cronograma ya está fijado: el 19 de octubre las comisiones reducen la lista a tres finalistas, el 22 la Conferencia de Presidentes elige al ganador y la entrega será el 16 de diciembre en Estrasburgo, con un estímulo de 50,000 en la moneda única y un certificado que, en este caso, tendría que recibir alguien. Porque la aritmética parlamentaria hace difícil que el nombre pase el corte —el grupo que lo propuso es el más chico del hemiciclo— y, si igual pasa, queda una duda razonable para el comité organizador: ¿quién recoge un premio a la libertad de conciencia cuando la conciencia no se presenta a declarar? Mientras lo resuelven, en El Salvador la conciencia sigue tranquila. Clara como la horchata.
Esto es sátira. O quizás no. Y si lo confundes con la realidad, ese es el problema.