San Salvador — El Neto ya se hartó. Es un tiktoker que pasa los días mirando al gobierno sacar un tweet sobre “una nueva genialidad del primer mundo lograda” y agarrándose la cabeza. Esta semana le tocó la educación: “Ahora resulta que ya somos el primer mundo en educación, que estamos al nivel de Alemania y Suiza. Aparte del milagro económico, ya cumplimos el milagro educativo”.
“Bueno”, dijo en un video de tres minutos que, según él, ya tiene 300 mil millones de vistas, “en realidad no tanto. Pensé que ya éramos el nuevo primer mundo en educación, pero resulta que fue otro timo. Agarraron datos con pinzas para hacernos creer que somos mejor que Europa”.
No es PISA, es PISA for Schools. El Neto tiene razón: la prueba que presentaron suena parecido pero no es lo mismo. Es como cuando tus zapatos “Adidas” en realidad dicen “Adidos”. La idea es la misma, la calidad es distinta. La evaluación del piloto evaluó a 1,198 estudiantes de 171 escuelas públicas escogidas por tener conectividad, infraestructura y, como reconoció el propio presidente, “disposición”. O sea, agarraron a los cipotes que ya tenían ventaja, les hicieron una prueba de práctica y dijeron: “¡Ve, estamos al nivel de Europa!”.
Mientras tanto, el PISA 2025 de verdad — el oficial, el que sí representa al país entero — nos pone en 366 puntos en lectura. Suiza tiene 470. La diferencia: 104 puntos. Y no es letra muerta: cada 20 puntos equivale a un grado de escolaridad. 104 puntos son cinco grados. Cinco años de escuela separan al país entero de Suiza. Casi el mismo número de grados que separan a las 171 escuelas del anuncio de las otras escuelas públicas.
“Es como agarrar el mejor hospital privado del país, hacerle un video bonito y decir que todo el sistema de salud es igual”, resume El Neto. “Y no se cuenta que hay lugares que no tienen ni siquiera una clínica”.
Pero concede que el truco es brillante: “Envuelve una verdad chiquita — las escuelas del piloto sí mejoraron — en una mentira grande. La verdad chiquita no es todo el país. No podemos decir que la educación es increíble en todo el país”.
El Neto conoce el patrón: “Es siempre el mismo: agarrar un dato real, estirarlo hasta que diga lo que quieren, subirlo a Twitter y que todos aplaudan. Bitcoin City. La supercarretera de Los Chorros. El Tren del Pacífico. Minar bitcóin con la energía de un pozo geotérmico de 100 megas que ‘conseguimos’. Ahora la educación. Siempre primer mundo, siempre ‘comparables con Europa’”.
Y ya prevé el capítulo siguiente: “La otra será comprar tarjetas gráficas antiguas, montar un modelo de IA chino y decir que somos Silicon Valley y que en un par de días sale el nuevo Google”. Y la gente se lo va a creer otra vez, dice.
“Bienvenido a El Salvador, viejo, donde PISA no es PISA, pero en un tuit se ve bonito”, cerró El Neto antes de volver a su café.
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