San Salvador — Dos aviones, 50 toneladas cada uno, 100 en total, y todo en menos de 24 horas. El presidente anunció la salida del primero en X, confirmó el segundo horas después y, como si fuera un pedido de Amazon, cada vuelo llegó con actualización de estado: salió, va en camino, entregado. Los damnificados del terremoto de 7.4 que sacudió Colombia recibieron alimentos, kits de higiene y medicamentos en tiempo récord, y el alcalde de Cali, Alejandro Eder, agradeció con la emoción de quien recibe el paquete antes de la fecha prometida.
Y ojo, que esto no es una queja contra la ayuda: es un aplauso con letra pequeña. En las colonias, la gente reconoce el gesto y lo celebra: qué bien que se done a quien lo necesita, dicen, lo mismo que se hizo con Venezuela tras el doble terremoto de junio, y con España en la DANA. La solidaridad no está en discusión. La pregunta que algunos vecinos se hacen, bajito, entre pupusa y horchata, es otra: si la misma logística que saca 100 toneladas en un día existe en este país, ¿por qué no la hemos visto nunca en la colonia donde el agua no aparece, el bus no pasa y la factura de la luz sí llega puntual todos los meses, con recibo, con guía y sin posibilidad de devolución?
LA LOGÍSTICA SALVADOREÑA, INCAPAZ DE QUE EL BUS DE LA RUTA 42 LLEGUE ANTES DE TRES VIAJES PERDIDOS, SE TRANSFORMA EN AMAZON PRIME CUANDO EL DESTINO ESTÁ FUERA DEL PAÍS. El envío a Colombia se suma a los seis aviones con 300 socorristas y 150 toneladas que partieron hacia Venezuela tras el doble terremoto de junio, y a la oferta de 300 rescatistas para la DANA en España. Entregas en 24 horas, seguimiento en tiempo real, cero reclamos. La misma maquinaria que no puede garantizar el agua de ANDA en una colonia de Soyapango coordina operaciones humanitarias internacionales con la precisión de una multinacional de paquetería.
Un analista de servicios públicos que pidió no ser identificado lo resumió con la precisión de un número de seguimiento: «El país aprendió a entregar afuera. Lo que nunca aprendió fue a entregarse a sí mismo». Y ahí está la ironía que nadie quiere firmar: la eficiencia existe, está demostrada, funciona con tracking y garantía. Solo que cuando el paquete va dirigido a los de adentro, la empresa de mensajería parece no tener cobertura en territorio nacional.
La pregunta que algunos vecinos se hacen en voz baja no es si la ayuda a Colombia fue correcta — lo fue, y se agradece. Es cuándo van a anunciar en X, con fotos y seguimiento, la entrega de algo que no sea para afuera. Porque en este país la única entrega urgente que llega a tiempo es la que sale volando hacia el extranjero; las demás, según el rastreo, siguen en camino desde hace años. #PaqueteEnCamino
Esto es sátira. O quizás no. Y si lo confundes con la realidad, ese es el problema.