San Salvador — Nigel Farage confirmó este lunes que, si su partido llega al poder en Reino Unido, enviará a unos 10.000 presos extranjeros a las cárceles de El Salvador. El líder ultraderechista británico aseguró que internar a un reo en territorio salvadoreño cuesta la mitad que en Reino Unido: «Alojar a un delincuente extranjero en El Salvador costará la mitad que en este país», dijo, con la seguridad de quien ya tiene el presupuesto aprobado y la celda reservada. En el país que se presentó al mundo como la máquina de acabar con las pandillas, la noticia fue recibida con el orgullo de quien inaugura una sucursal: la megacárcel ya no es un símbolo, es un producto, y se vende.
LA FRANQUICIA CECOT COMIENZA A FACTURAR EN EL EXTERIOR Y YA ARMA EL CATÁLOGO. El precedente existía desde marzo de 2025, cuando Estados Unidos empezó a pagar por enviar deportados a la megacárcel, con una tarifa de unos 20,000 dólares por preso al año que los documentos oficiales describen con la misma naturalidad con que se paga la luz. Ahora Reino Unido hace números con la calculadora en la mano, y el Ministerio de Seguridad responde con gerencia: estudia un plan de fidelización «Rejas para Todos» con descuento por volumen —traiga 100 presos y el 101 entra gratis— y una membresía anual que incluye, según el borrador filtrado, «estadía, alimentación y olvido administrativo».
Un analista de mercados penitenciarios que pidió no ser identificado lo resumió así: «El Salvador encontró su ventaja comparativa. No hay petróleo ni semiconductores, pero hay rejas, hay espacio y una marca que ya se vendió sola en YouTube».
LOS NÚMEROS, SEGÚN FARAGE, SON IRRESISTIBLES. Más de 10.000 presos extranjeros cumplen condena en las cárceles británicas, una cifra que, asegura, no ha dejado de crecer y que es un 50% más alta que en 2019. Su propuesta: deportarlos a terceros países —El Salvador, Kosovo, los países bálticos— para liberar plazas. Los expertos en economía doméstica comparan la operación con la lógica de la feria patronal —si en tu pueblo la pupusa cuesta el doble, vas a donde es barata, aunque el puesto esté a miles de kilómetros y nadie haya visto jamás la cocina—. Un vocero de la competencia no confirmó ni desmintió el desplome de sus tarifas, pero sonrió como quien ya está armando el contrato de recompra.
EL DETALLE QUE NADIE EN LA OFICINA DE VENTAS MENCIONA ES QUE EL INVENTARIO YA ESTÁ LLENO. El Salvador lidera el ranking mundial de población penitenciaria con 1,659 presos por cada 100,000 habitantes, y las cárceles operan al 162.8% de su capacidad —una ocupación que los arquitectos penitenciarios describen como «llegar a la casa de tu suegra con toda la familia, los vecinos y el bus de la ruta 42». Aun así, el Ministerio de Seguridad estudia cómo sumar la nueva mercadería sin que se note el sobrecupo: los voceros lo llaman «optimización del espacio disponible», que técnicamente significa lo mismo que dormir de pie pero suena a informe anual. Para los que pregunten por los cupos, el plan incluye un protocolo de «ampliación vertical»: si no cabe más gente de pie, se apila.
LA PREGUNTA QUE NADIE SE ANIMA A HACER EN VOZ ALTA ES SI EL MODELO EXPORTA SEGURIDAD O SOLO IMPORTA CLIENTES. El país que prometió poner orden puertas adentro ahora alquila sus rejas como quien alquila un local en el centro: por metro cuadrado, con contrato y con la luz incluida. Los escépticos señalan que el CECOT, la marca país más exitosa de la década, sigue siendo un lugar del que solo se ven fotos oficiales; los optimistas responden que en el mundo de los negocios no hace falta enseñar la bodega para vender el producto.
Mientras tanto, en Reino Unido ya circulan los primeros memes con el precio por cabeza, y la embajada británica en San Salvador estudia ampliar su sala de espera «para atender la demanda de visados penitenciarios». Si la franquicia crece, el próximo paso podría ser el podio mundial de rejas que el país ya ganó sin haberlo pedido. #FranquiciaCECOT
Esto es sátira. O quizás no. Y si lo confundes con la realidad, ese es el problema.