Colón, La Libertad Oeste — La alcaldesa Janet González anunció este fin de semana la habilitación de un servicio de WhatsApp para que los ciudadanos de los cinco distritos de La Libertad Oeste — Colón, Jayaque, Sacacoyo, Tepecoyo y Talnique — puedan reportar lámparas de alumbrado público dañadas. La medida, que en cualquier país normal sería una nota de tres renglones en la sección de avisos municipales, se convirtió en titular nacional por una razón muy simple: los requisitos para reportar una lámpara fundida son tan exhaustivos que llenar el formulario de la renta parece un trámite de ventanilla única.
LOS REQUISITOS: UNA ODISEA EN CINCO ACTOS. Según el comunicado oficial de la comuna, los ciudadanos interesados en reportar una luminaria averiada deben proporcionar los siguientes datos: nombre completo, número de teléfono de contacto, ubicación exacta de la luminaria, dirección correspondiente del lugar reportado y ubicación en tiempo real (sí, con pin de GPS). Es decir, para reportar que una lámpara no prende, usted necesita: identificarse plenamente ante el Estado, proporcionar un medio de contacto verificable, conocer la dirección exacta del poste (incluyendo número de lote si aplica), y compartir su ubicación en vivo para que la municipalidad pueda, presumiblemente, rastrear sus movimientos mientras camina hacia la lámpara en cuestión. «Es más fácil pedir una cita en el consulado que reportar un foco fundido», declaró Mario Hernández, vecino de Jayaque. «Yo vivo en un cantón donde las calles no tienen nombre. ¿Dirección exacta? La lámpara está donde el árbol que se cayó en la tormenta del año pasado, a la par de la casa de doña Lala. Eso no aparece en Google Maps.»
«¿Y SI LA LÁMPARA ESTÁ FUNDIDA Y NO TENGO LUZ PARA VER EL TELÉFONO?» La ironía del servicio no pasó desapercibida para los habitantes de la zona. El servicio de WhatsApp para reportar lámparas dañadas, por supuesto, requiere que usted tenga saldo en el celular, datos móviles, y suficiente visibilidad para escribir un mensaje detallado con la ubicación exacta de una lámpara que, precisamente, no está dando luz. «Señores, la lámpara está fundida, está oscuro, no veo ni mis manos, pero ustedes quieren que mande un pin de GPS en tiempo real? ¿Cómo esperan que haga eso si no veo la pantalla del teléfono?», cuestionó la profesora Marta Jiménez, residente de Sacacoyo. «Es como pedir que mande una foto del apagón. No tiene sentido.»
«La lámpara está fundida, está oscuro, no veo ni mis manos, pero ustedes quieren que mande un pin de GPS en tiempo real. Es como pedir que mande una foto del apagón.»
EL ANÁLISIS BUROCRÁTICO. Consultamos al experto en administración pública, el licenciado René Paredes, para que nos explicara el fenómeno. «Lo que tenemos aquí es un caso clásico de burocracia defensiva», explicó Paredes mientras ajustaba sus gafas con aire de sabiduría contenida. «La municipalidad no quiere en realidad que usted reporte la lámpara. Lo que quiere es que usted crea que puede reportarla, y que el proceso sea tan tedioso que desista antes de completarlo. Así, cuando usted pregunte '¿por qué la calle sigue oscura?', la alcaldía puede responder: 'Nunca recibimos su reporte formal con los requisitos establecidos'. Es una jugada maestra de la ingeniería social municipal. Pedir ubicación en tiempo real es el toque de genio: nadie va a compartir su GPS para reportar un poste de luz. Es como pedir la firma notarial para comprar una libra de tortillas.»
LA POSICIÓN OFICIAL. La alcaldesa Janet González defendió el mecanismo argumentando que estos datos «agilizan y aceleran el tiempo de respuesta para la reparación de las luminarias reportadas». «Necesitamos la ubicación exacta porque tenemos cinco distritos y no podemos mandar a un técnico a adivinar dónde queda la lámpara», declaró la funcionaria en conferencia de prensa. «¿Y el nombre completo?», preguntó un periodista. «Por si acaso», respondió la alcaldesa con una sonrisa que no tranquilizó a nadie. «¿Y la ubicación en tiempo real?», insistió el mismo periodista. «Para que el técnico sepa que usted está ahí, en el lugar, y no reportando una lámpara que vio desde la cama», sentenció la edil.
LOS DATOS. El servicio está disponible para los cinco distritos que conforman el municipio de La Libertad Oeste, una extensión territorial considerable que incluye desde zonas urbanas hasta rincones rurales donde la numeración de calles es más un mito que una realidad. Los ciudadanos pueden reportar lámparas dañadas, quemadas, apagadas o intermitentes al número 6140-0200. Los requisitos, según la alcaldía, son para «garantizar una atención eficiente». Mientras tanto, en el resto del país, los salvadoreños han optado por una solución más práctica: cuando una lámpara se funde, simplemente aprenden a caminar en la oscuridad. Algunos incluso han desarrollado habilidades extraordinarias de navegación nocturna. «Es más fácil», dice doña Lala desde Jayaque. «Total, ya la oscuridad y yo somos viejas amigas. Desde que pusieron los requisitos, prefiero comprar una vela.»