Última hora DOT lanza Índice de Valor Ecosistémico: árboles salvadoreños crean perfil para ver si son compatibles con proyectos de construcción Gobierno presenta checklist ambiental de 14 categorías justo después de construir todo lo que no necesitaba permiso Expertos señalan que el IVE suena más a aplicación de citas que a regulación ambiental seria
Árbol solitario frente a una construcción en El Salvador
Foto: Cortesía Secretaría de Prensa
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DOT lanza Índice de Valor Ecosistémico: ahora los árboles tienen perfil de Tinder

«LA DIRECCIÓN DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL PRESENTA UN CHECKLIST AMBIENTAL DE 3 CRITERIOS Y 14 CATEGORÍAS. EN UN PAÍS DONDE EL CECOT Y EL AEROPUERTO DEL PACÍFICO SE CONSTRUYERON SIN PREGUNTAR, EL NUEVO ÍNDICE SUENA MÁS A APP DE CITAS QUE A REGULACIÓN»


San Salvador — La Dirección de Ordenamiento Territorial y Construcción (DOT) presentó un sistema de tres criterios —condiciones del terreno, tipo de construcción y potencial impacto ambiental— para decidir qué evaluación ecológica necesita cada proyecto. En un país donde el CECOT, el Aeropuerto del Pacífico y media docena de obras faraónicas se levantaron sin que nadie preguntara si el bosque tenía planes, la DOT ha decidido que es momento de preguntarle al ecosistema cómo se siente. Con formulario.

EL ÍNDICE DE VALOR ECOSISTÉMICO: TINDER PARA ÁRBOLES. El IVE evalúa el terreno como si fuera perfil de dating: sube una foto, enumera atributos —cobertura vegetal, biodiversidad, cuerpos de agua— y el algoritmo decide si es compatible con un proyecto. "Es como Tinder, pero los matches terminan sepultados en concreto", confesó un funcionario que pidió anonimato. "Allá vos elegís; acá el ministerio decide, y casi siempre gana el concreto".

14 CATEGORÍAS Y 9 CRITERIOS: EL SEMÁFORO QUE NADIE PIDIÓ. El sistema clasifica proyectos en 14 grupos —de vivienda unifamiliar a macroproyectos— y aplica 9 criterios: modificación del paisaje, aguas residuales, cuerpos de agua, alteración del suelo, fragmentación de ecosistemas, residuos, emisiones, ruido y riesgo ambiental. Los proyectos salen con impacto bajo, leve o moderado-alto. En teoría suena razonable. En la práctica es como el semáforo de San Salvador: existe, tiene luces, pero nadie le para bola. "Lo bonito del checklist es que marcás todas las casillas y construís igual, siempre que pongas 'moderado-alto' y firmes con lapicero", explicó un arquitecto.

LA EXENCIÓN QUE LO EXIME TODO. La DOT fue clara: los lineamientos no aplican a Áreas Naturales Protegidas. Justo donde más falta hace un estudio ambiental, el sistema se queda en la puerta. Tampoco aplica a obras de "interés nacional", categoría tan generosa que ahí cabe el estadio, la cárcel, el aeropuerto y cualquier cosa que al funcionario de turno se le ocurra llamar prioridad. El clásico círculo vicioso salvadoreño: construimos sin regulación, y ahora creamos una regulación que no aplica a nada de lo que ya construimos ni a lo que realmente importa.

BIENVENIDOS AL FUTURO (CON FORMULARIO). Con el IVE, sus 14 categorías y 9 criterios, la DOT promete que "ningún proyecto pasará desapercibido para el ambiente". Falta saber si alguien le hará caso al semáforo antes de que la próxima obra faraónica llegue con su exención firmada y su certificado de "interés nacional" expedido la noche anterior. Mientras tanto, los bosques salvadoreños esperan ansiosos su primer match en el IVE. Ojalá el algoritmo sea más compasivo que la topadora.