San Salvador — Miles de salvadoreños que cada año intentan obtener una visa para ingresar a Estados Unidos se enfrentan a un enemigo más implacable que el oficial consular: el formulario DS-160. Con 47 campos que deben completarse con precisión quirúrgica, el formulario en línea se ha convertido en un laberinto burocrático donde un solo error —una coma de más, un apellido sin acento, una fecha en formato incorrecto— es suficiente para que la entrevista se convierta en una sentencia de dos minutos y un pasaporte sellado con la palabra “denegada”.
El campo que nadie encuentra. Según fuentes internas de la propia embajada, el DS-160 contiene un “campo trampa” que cambia de posición cada lunes a medianoche, hora de Washington. Podría ser el campo 12 esta semana y el campo 38 la siguiente. El sistema, implantado silenciosamente en 2022, garantiza que ningún solicitante complete los 47 campos sin errores. “Es como el Zorb de la burocracia”, explicó un analista de sistemas que pidió anonimato. “El campo está ahí, lo ves, lo llenas, pero la respuesta correcta cambia dependiendo del día de la semana, la fase lunar y el humor del algoritmo.”
Negación oficial. La portavoz de la embajada, Karen Mitchell, negó rotundamente la existencia de cualquier campo trampa. “El formulario DS-160 es un instrumento transparente y justo que aplicamos por igual a todos los solicitantes”, declaró en un comunicado. Sin embargo, un funcionario de menor rango que habló bajo condición de anonimato confirmó la práctica: “Mire, si la gente pudiera llenar el formulario correctamente, ?qué haríamos los 14 oficiales consulares? ¡Necesitamos justificar el presupuesto de algún lado!” La embajada ofrece además un “servicio premium de revisión de formulario” por $500 dólares, que consiste básicamente en un empleado que mira su pantalla tres segundos y le dice que todo está mal.
El récord imposible. Roberto Hernández, un contador de 34 años de Santa Tecla, ha intentado llenar el DS-160 en 12 ocasiones distintas. En cada intento, el sistema le marcó un campo diferente como erróneo. “La primera vez fue el campo de propósito del viaje. La cuarta vez fue el de contactos en EE.UU. La novena fue mi propio nombre —aparentemente había puesto una ‘h’ de más que el sistema juró que yo no había escrito”, relató Hernández desde la sala de espera de la embajada, donde ya le conocen por nombre. “La doceava vez llené todo perfecto, lo imprimí, lo revisé con tres abogados y mi abuela. El sistema dijo que el campo 27 estaba mal. El campo 27 era mi fecha de nacimiento. Nací el mismo día durante 34 años, pero aparentemente esta semana no.”
Hernández planea intentarlo por decimotercera vez la próxima semana. “Ya tengo el récord del edificio”, dijo señalando la fila de la embajada. “Si a la 13 no me sale, juro que voy a solicitar asilo político argumentando que el formulario DS-160 es una forma de tortura psicológica.” #VisaNegada #CampoTrampa