San Salvador — El Ministerio de Hacienda formalizó esta semana la transferencia a ANDA de un terreno en Santo Domingo, San Vicente, donde la institución opera una planta de bombeo de agua potable desde hace 25 años. Sí, un cuarto de siglo. La planta extraía agua para consumo humano sobre un suelo que, técnicamente, ANDA no poseía. Pero ahora, tras apenas nueve mil ciento veinticinco días de trámites, el asunto está “prácticamente resuelto”.
La velocidad de la luz burocrática. La transferencia fue aprobada por la Asamblea Legislativa con la solemnidad que exige una gestión que tardó más que la construcción de la Torre de Pisa. “Hemos logrado formalizar en solo dos décadas y media lo que en cualquier otro país tomaría tres formularios y una firma”, declaró una fuente del Ministerio de Hacienda que pidió anonimato “porque aún está procesando la emoción”. Desde la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados confirmaron que el terreno ya estaba en uso desde la administración de Francisco Flores, pero “los papeles se extraviaron entre gobierno y gobierno, como pasa con las llaves de la casa”.
Expertos en cronología institucional. El doctor Benito Papelerío-Dorado, catedrático de Derecho Administrativo Glacial en la Universidad de Oriente, calificó la transferencia como “un hito sin precedentes en la historia de la burocracia salvadoreña”. “En términos geológicos, 25 años es vertiginoso. La placa tectónica de Cocos se movió apenas 1.25 metros en ese tiempo. ANDA formalizó un terreno”, explicó con admiración contenida. “Si mantenemos este ritmo, para 2075 podríamos tener todas las propiedades institucionales en regla. Es un futuro prometedor”.
El costo de la paciencia. Fuentes cercanas al proceso indicaron que durante los 25 años de ocupación sin título, el terreno no generó ningún problema operativo real. “La planta funcionaba perfectamente sin que ANDA fuera dueño del suelo”, señaló un ingeniero anónimo de la institución. “El agua salía igual. Nadie notó la diferencia. Pero legalmente, estábamos bombeando agua desde la propiedad de alguien más. Es como vivir 25 años en una casa sin contrato de arrendamiento y que el dueño nunca se dé cuenta”.
Podría haberse dicho que el gobierno celebra esta “eficiencia” como parte de las grandes obras del siglo, pero las autoridades prefieren llamarlo “saneamiento del patrimonio institucional”. Se conoció que ANDA también opera al menos 14 instalaciones más sin escritura. A este ritmo, el saneamiento total estará listo para el bicentenario de los Acuerdos de Paz, si los papeles no se vuelven a extraviar.