San Salvador — El papa León XIV anunció esta semana una donación a través del proyecto “Agua Segura” para llevar agua potable a miles de salvadoreños en zonas rurales que, según el gobierno, viven en el “Nuevo El Salvador”. La ironía es exquisita: mientras la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA) acumula décadas de promesas incumplidas, el Vaticano resulta ser el proveedor más confiable de agua limpia en el país. Fuentes oficiales celebraron la noticia y la calificaron de “alianza estratégica en materia hídrica”, término que hasta ayer no figuraba en ningún documento de planificación gubernamental.
El milagro de los caños. Según fuentes vaticanas cercanas al proyecto, la donación del sumo pontífice busca garantizar el acceso al agua a comunidades que llevan años dependiendo de camiones cisterna y pozos contaminados. “Nosotros solo pusimos la fe y el financiamiento”, declaró un monseñor que prefirió el anonimato. “Lo que hace falta es que el Estado haga su trabajo. Pero mientras tanto, las oraciones y los tuberías siguen fluyendo”. La frase “ni Dios mismo puede con ANDA” se convirtió en tendencia en redes sociales durante la mañana.
La nacionalización del milagro. El doctor Carlos “El Acuífero” Medina, hidrólogo ficticio de la Universidad Pontificia de Chalatenango, calificó la situación como “el primer caso documentado de privatización inversa del agua”. “Resulta que el Estado no puede garantizar agua potable, pero la Santa Sede sí. Es como si el pronóstico del tiempo lo diera mejor la Virgen de Fátima que el MARN”, explicó el especialista mientras se serví un vaso de agua embotellada importada.
La carrera por el crédito. Ante la pregunta de por qué el gobierno no había resuelto el problema del agua antes de que interviniera el Papa, un portavoz presidencial respondió: “El presidente Bukele ya había planeado esto. La donación del Papa es, en realidad, una validación internacional de nuestra visión hídrica. Le estamos nacionalizando el milagro”. Casa Presidencial preparaba un comunicado para tuitear “Llevamos agua potable a miles de familias” sin mencionar al Vaticano. Amen.