San Salvador — La Alcaldía de San Salvador, a través de la Autoridad del Centro Histórico, desalojó esta mañana a los últimos tres vendedores ambulantes que aún resistían en el corazón de la capital. Con esta acción, las autoridades declararon oficialmente alcanzado el objetivo supremo de la revitalización: “por fin podemos inaugurar el vacío”, un logro que coloca a San Salvador “a la vanguardia de las ciudades sin gente del hemisferio occidental”.
Los tres últimos comerciantes —una señora que vendía elotes locos junto a la Catedral, un anciano que llevaba 34 años arreglando paraguas frente a la Plaza Gerardo Barrios, y un joven con su carrito de horchata— fueron notificados a las 6:00 a.m. “Nos dijeron que es por el ordenamiento territorial”, narró la señora de los elotes. “Yo les pregunté: ¿ordenar qué, si ya no hay nada que ordenar?”. El de los paraguas, más pragmático, sentenció: “Esto ya no es un centro histórico. Es un centro de convenciones al aire libre, pero sin convenciones”.
El vacío como obra maestra. La Autoridad del Centro Histórico emitió un comunicado donde califica el desenlace como “un hito en la recuperación del espacio público”. Según el balance oficial, el Centro registra ahora “cero vendedores informales, cero obstáculos visuales y cero contaminación acústica”. También cero transeúntes, pero ese dato no aparece en la infografía. “Un centro histórico sin vendedores es como un museo sin cuadros”, comentó una fuente anónima del sector turístico. “Pero al menos está limpio. Muy limpio. Demasiado limpio”.
Turismo de la nada. La ironía alcanzó su punto máximo cuando un grupo de turistas alemanes llegó al Centro Histórico para “experimentar la revitalización”. “Nos prometieron el casco histórico mejor conservado de Centroamérica”, declaró Klaus Müller, ingeniero de Stuttgart visiblemente confundido. “Pero solo vemos una plaza vacía con banderas azules. ¿Dónde está la gente?”. El guía turístico improvisó: “Esto es arquitectura de la ausencia. Muy conceptual. Los japoneses pagan fortunas por esto”. Los alemanes asintieron, tomaron fotos de las baldosas y se fueron a buscar un café en Santa Tecla.
El filósofo de la vacuidad. El doctor Arístides Vacío-Limpio, catedrático de Urbanismo Conceptual en la Universidad Gerardo Barrios (sede Sonsonate) y autor del tratado “Hacia la ciudad cero: una teoría del espacio público absolutamente deshabitado”, explicó que “la revitalización del siglo XXI ya no se mide en comercio ni en vida urbana, sino en metros cuadrados de baldosa despejada”. Según sus cálculos, San Salvador está a punto de convertirse en “la primera capital latinoamericana en alcanzar el Grado Cero de la Urbanidad”.
Pero la Alcaldía prefiere llamarlo “Modelo de Ordenamiento Cívico Replicable”. Fuentes municipales confirmaron el siguiente paso del plan: remover las palomas de la Plaza Libertad porque “generan desorden visual y excrementos no planificados incompatibles con el concepto de vacío controlado”. Las palomas, al parecer, ya fueron notificadas.