San Salvador — La Dirección General de Aduanas (DGA) anunció con bombo y platillo el decomiso de cientos de juguetes chinos presuntamente falsificados en el puerto de Acajutla. Entre el cargamento incautado se encontraban cubos mágicos que resolvían solos tres de las seis caras y un lote de pistolas de agua que, inexplicablemente, disparaban salsa de tomate. “Proteger al consumidor salvadoreño es nuestra prioridad”, declaró un portavoz de la DGA, visiblemente orgulloso de haber salvado al país de los rompecabezas chinos poco confiables.
Pero la noticia no terminó ahí. En una rueda de prensa que nadie esperaba, el mismo portavoz anunció la creación del Ministerio de Autenticidad Nacional (MAN), un nuevo ente encargado de verificar que todo lo que circula en El Salvador sea genuino, verificable y libre de imitaciones de baja calidad. “Si podemos detectar un cubo mágico falso, podemos detectar cualquier cosa falsa”, razonó.
La UVA se equivoca de blanco. Lo que nadie anticipó fue que la recién creada Unidad de Verificación de Autenticidad (UVA), por un error en su acta de constitución, interpretó que su mandato abarcaba “todo producto o declaración de origen dudoso que circule en territorio nacional”. En su primera semana, la UVA aplicó sus protocolos —diseñados para detectar plásticos baratos— a los discursos oficiales de cadena nacional. El sistema colapsó a los 47 segundos.
Los números no mienten, pero el detector sí. Según el informe filtrado a esta redacción, los algoritmos detectaron “anomalías de autenticidad” en el 94% de los comunicados analizados. Las cifras de homicidios “cero” obtuvieron un índice de veracidad del 12%; las encuestas de aprobación del 97% fueron calificadas como “estadísticamente improbables incluso en Corea del Norte”; y la afirmación de un megapuente de 57 kilómetros “prácticamente terminado” activó la alerta máxima.
La experta que desenmascara al desenmascarador. La doctora honoris causa Filomena Ríos-Trujillo, catedrática de Ontología Aplicada al Sector Público por la Universidad Centroamericana de Sonsonate, explicó a este medio: “El problema no es que los juguetes sean falsos. Es que el gobierno aplicó un detector de mentiras a sí mismo sin darse cuenta. Es como si el lobo de Caperucita inspeccionara la autenticidad de las abuelitas”. La doctora sugirió desmantelar la UVA antes de que alguien verifique la autenticidad del bitcoin como moneda de curso legal.
Fuentes de Casa Presidencial confirmaron que el Ministerio de Autenticidad Nacional será inaugurado la próxima semana con banda musical y tijeras de medio metro, aunque aclararon que la UVA será “recalibrada” para que solo verifique juguetes, medicinas y cualquier cosa que no emita declaraciones públicas. Porque en El Salvador, la autenticidad es sagrada... siempre y cuando no se le aplique al gobierno.