San Salvador — La Asamblea Legislativa aprobó ayer, con 60 votos a favor del partido oficial y cero en contra (porque no había nadie más), un paquete de reformas a las leyes secundarias del cuerpo electoral salvadoreño. El Gobierno lo llama “modernización integral”. Los que alguna vez fueron oposición lo vieron desde las gradas, o más precisamente, desde la transmisión de YouTube, porque no los invitaron a la sesión.
“Estas reformas son parte de un proceso completo de modernización de la normativa legal del país, que se apega al contexto actual”, declaró el sociólogo y analista político Mauricio Rodríguez, con un tono tan institucional que parecía leer un comunicado de prensa antes de que este fuera escrito. Y quizás lo estaba haciendo.
El contexto actual, explicado para no politólogos. El “contexto actual” es uno donde un solo partido controla los 60 diputados, la presidencia, la Corte Suprema, el Tribunal Electoral y la Fiscalía. “Modernizar las leyes electorales secundarias aquí significa hacer que el marco legal refleje la realidad: que no hay contrapesos”, explicó el Dr. Carlos “El Semántico” Medina, lingüista político de la UES. “Es como medir la temperatura del horno después de apagar el fuego y llamarlo 'modernización térmica'. Técnicamente correcto, prácticamente irrelevante”.
Modernización: la palabra comodín. “Podríamos reformar el Código Civil para decretar que los miércoles son obligatorios y llamarlo modernización”, bromeó una fuente de la Asamblea que pidió anonimato. “La palabra funciona como comodín en el Scrabble: la pones donde sea y suma puntos”.
Dijo que las reformas buscan agilizar los procesos electorales. Y quizás sea cierto, en el mismo sentido en que remodelar la cocina de un barco que se hunde es “una mejora en la calidad de vida a bordo”. Las reformas fueron aprobadas en tiempo récord: lectura, aplausos, votación. La oposición, que teóricamente podría haber participado, estaba ocupada existiendo sin escaños.
La democracia como ejercicio semántico. “Nadie puede estar en contra de modernizar”, continuó el Dr. Medina. “Es como oponerse a la paz o al café por la mañana. Cuando el gobierno dice 'vamos a modernizar la ley electoral', el único espacio aceptable es aplaudir. Y si alguien pregunta qué cambia, la respuesta es: 'cosas técnicas, muy aburridas, no se preocupe'”.
No había información sobre si las reformas incluyen artículos que permitan la reelección indefinida disfrazada de “continuidad administrativa”. El sociólogo Rodríguez dijo que todo es “parte del plan”. No especificó cuál. Pero debe ser uno bueno: tiene “modernización” en la portada.