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De $1,635 a $2,452: la multa por no recoger la caca del perro que pone a El Salvador a la altura de Suiza
Foto: Unsplash (imagen ilustrativa)
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De $1,635 a $2,452: la multa por no recoger la caca del perro que pone a El Salvador a la altura de Suiza

LA NUEVA LEY DE BIENESTAR ANIMAL PENSA MULTAS DE HASTA $2,500 POR NO RECOGER LAS HECES DE TU MASCOTA: LA ALCALDÍA ESTIMA RECAUDAR MILLONES, AUNQUE NADIE SABE CÓMO IDENTIFICARÁN AL PERRO INFRACTOR


San Salvador — El gobierno salvadoreño ha descubierto que la verdadera amenaza a la seguridad nacional no son las pandillas, ni la inflación, ni los apagones. Son las heces caninas. La Ley Especial de Protección y Bienestar Animal, en una de sus disposiciones más comentadas, castiga como "infracción grave" el simple acto de olvidar la bolsita al pasear al perro. Las multas van de $1,635 a $2,452, cifras que pondrían a cualquier dueño distraído al borde de la bancarrota y que, según fuentes institucionales, colocan a El Salvador "a la altura de Suiza" en términos de rigurosidad jurídica canina.

El costo de la justicia olfativa. Para ponerlo en perspectiva: una multa de tránsito típica en El Salvador ronda los $57. Una por no recoger la caca del perro puede costar hasta 43 veces más. "Es más caro que un perro defeque en la vía pública a que usted maneje sin licencia", explicó el Dr. Carlos "El Canino" Mendoza, especialista en derecho animal comparado, en una entrevista que dijo desde la clandestinidad académica. "Y eso, amigo mío, dice mucho de nuestras prioridades como nación. Dijo que es un avance civilizatorio, pero prefirió llamarlo: impuesto revolucionario a la dignidad del arnés".

Entre bolsitas y contradicciones. La ley también sanciona los ladridos excesivos y los conflictos vecinales por mascotas. Lo recaudado, según fuentes institucionales, se destina a programas antimaltrato animal. O a quién sabe qué: ningún funcionario había presentado recibos. "El dinero va a donde tiene que ir", dijo un funcionario de la alcaldía que prefirió no dar su nombre porque su perro tampoco respeta la ley. "Confíe en nosotros. Y si no, pues saque la bolsita y pague".

La ironía nacional. Pero quizás lo más notable de todo esto es que el Estado —el mismo que no recoge la basura de las calles, el mismo que tiene ciudades enteras acumulando desechos— le multe al ciudadano por no recoger la caca de su perro. El Dr. Mendoza lo resume así: "El gobierno te multa por no limpiar lo que tu perro hace en una calle que el propio gobierno no limpia. Es como si te cobraran por barrer una casa que se está incendiando. Pero bueno, así es la democracia efectiva: primero la bolsita, luego la rendición de cuentas".