San Salvador — "Se viene mega proyecto", anunció un diputado oficialista con la emoción de quien acaba de descubrir la electricidad. Y no era para menos: la Asamblea Legislativa aprobó los fondos para el "proyecto de iluminación de carreteras más grande de la historia de El Salvador". Carretera de Oro, Troncal del Norte, Sacacoyo a Acajutla, Periférico Claudia Lars. Todas las rutas brillarán como nunca antes. O, al menos, tendrán luz.
"Es un día histórico para la infraestructura lumínica del país", declaró un portavoz. "Estamos hablando de kilómetros y kilómetros de carreteras iluminadas. Esto es visión de futuro". Lo que no dijo es que "visión de futuro" en otros países se llama "alumbrado público básico" y no requiere un anuncio con música épica de fondo.
Luz en las rutas, sombras en las colonias. Mientras los conductores de la Carretera de Oro se preparan para ver el asfalto como si fuera de día, en varias colonias del país los vecinos siguen esperando que pase el camión de la alcaldía a cambiar un bombillo que se fundió en 2023. "Pero se entiende", explicó un analista. "Las carreteras son las arterias del país. Las colonias son solo... venas. Y las venas pueden esperar".
Expertos en iluminación consultados por este medio señalaron que el proyecto, aunque ambicioso, enfrenta un desafío técnico: "Hay que comprar las bombillas, instalarlas y asegurarse de que nadie las robe antes de la inauguración". Un concejal de una zona beneficiada, que pidió anonimato, fue más directo: "Ojalá no se las roben. Con lo que cuesta cada luminaria, podríamos arreglar las tuberías de agua de tres municipios".
"Se viene mega proyecto", repitió el diputado. Y mientras las carreteras se iluminan, el resto del país aplaude desde la oscuridad.